Manifiesto

Veinte Centavos surge por la necesidad de crear un espacio en el cual podamos escribir y debatir sobre diversos temas culturales. Literatura, música, cine y teatro serán nuestros temas habituales, y no dejaremos de lado la actualidad, en la que se combina el pasado y el futuro.Aprovechando la tecnología, creamos está revista virtual, este blog cultural, y esperamos que ustedes disfruten leyendo –y respondiendo- y nosotros escribiendo.

Medios de comunicación: de métodos, de iluminados y de máquinas de gobernar.

Por Diego Martin González







¿Cómo seguir leyendo los grandes periódicos nacionales sin asombrarse del grosero manipuleo de la información? ¿Cómo permanecer impávido en la escucha de los programas radiales cuando toda afirmación de los respetables comunicadores sociales es una sentencia favorable hacia los intereses del grupo empresario de turno? ¿Cómo no reaccionar frente a la explícita discriminación racial en los discursos de estos locutores, resurgida obscenamente a partir del lock-out campestre?


Otra vez imponen el nefasto esquema sarmientino “civilización o barbarie”. Otra vez quieren el país para pocos, para la élite. Antes, las “patas en las fuentes”, después, “por algo será”; ahora negros que cortan la ruta por los planes vs. Gente de bien reclamando por sus intereses afectados.

En estos momentos de pleno terrorismo mediático, instalado definitivamente a partir de la reaparición de la gauchocracia, se nos quiere imponer una realidad distorsionada y ejercer una dominación de pensamiento a través de discurso vacíos de contenido pero no de ideología (Tinelli, programas de chimentos, publicidades que exacerban el consumo, etc.). Ejemplos sobran: desde la elección de las noticias de tapa del "gran diario argentino" o hasta el bombardeo de noticias que le importan a la "gente" a cargo de Todo Negativo. Esta imposición del discurso único, se logra, entre otros motivos, gracias al disciplinado trabajo de algunos periodistas independientes de los grandes medios de comunicación, otrora progresistas (Tenembaum, Zlotowiazda, Lanata, Caparrós) sumados a los clásicos voceros de la derecha ilustrada.


A decir de Nicolás Casullo, hemos perdido la batalla cultural, es cierto; pero esta derrota, además, termina de consolidarse gracias al aporte de algunos verborrágicos políticos (también conocidos como los Grandes Conocedores de la Verdad). Fernando Solanas, Vilma Ripoll, Claudio Lozano y Eduardo Buzzi, por nombrar algunos, se destacan por erigir, atento a su profunda convicción marxista (de clase media, obviamente), discursos que contienen, ante todo, un feroz odio hacia un gobierno peronista que, con errores y a los tumbos, intenta regenerar en estos últimos años algún tipo de matriz popular. Lo que queda claro es que ese odio profundo los coloca en la misma línea que nuclea a todo el gorilismo vernáculo.


En definitiva, esta unión de intereses no hace más que revivir las coaliciones cívicas de 1946, 1955 y 1976, espacio donde confluyen hombres y mujeres tanto de derecha como de izquierda, ejemplo de verdadera y proba ciudadanía.


En este estado de cosas, propongo una idea: darle trabajo a cualquier hacker desocupado para que invente un emulador de gobierno de país y dárselo a estos señores para que nos demuestren cómo llevar adelante una nación con toda la archiconocida pesada carga a cuesta: deuda externa e interna, patronales sojeras, empresas privatizadas en estado de abandono total, empresas multinacionales, militares, la Bonaerense, sindicatos burocráticos, provincias feudales, clase media reaccionaria, etc.,etc.,etc. Eso sí, a condición de que si fracasan en el intento se dediquen sólo a dar charlas enfáticas a jovenzuelos ávidos de palabras revolucionarias, dictadas en algún cafetín perdido de universidad.



Game Over.








¿Cuál es tu opinión sobre los medios de comunicación? No te olvides de dejar tu comentario.

4 comentarios:

Fede dijo...

La simplicidad de las cosas nos acerca a la verdad.
Yo me preguntaría:
¿Cómo se puede gobernar un país que fue fundado por intereses económicos ajenos a la tierra, ajenos a la gente y que desde entonces es explotado por los mismos?
¿Cómo se puede gobernar entonces sin ser parte, sin ser una herramienta...sin saberlo?

Comenencé la lectura con un poco más de expectativas, pero terminé encontrándome con el viejo y conocido discurso de aquellos que se han comido la horrenda falsedad de que el sistema es bueno, pero está mal manejado, de que existe el “éstos contra ellos”, de que hay un “pro” y un “en contra”, de que hay oficialismos y oposiciones.

No Sr. González… el sistema no es bueno.

Mientras el sistema siga, siempre será él contra nosotros, siempre será en pro del sistema y en nuestra contra, siempre oficiaremos al mismo y nos opondremos a nosotros.

Habrá algunos alfiles bien posicionados, elegantes y privilegiados; habrá unos cuantos más peones, tantos montones de millones en peor estado y en desigualdad de condiciones, será a penas uno el resguardado rey, que poco se entrega y tanto exige; y a penas una la reina que se da el lujo de echarse al frente… Pero en éste tablero mientras las reglas son atacar y destruir, todas las piezas son de un mismo color; y jugando con estas reglas, nadie, nadie ganará el juego.

Tal es la simplicidad de las cosas…

dmg dijo...

Fede:
En primer lugar quiero felicitarte por el modo de argumentación de tu comentario, ya que al no estar de acuerdo con el artículo, tu opinión está muy bien justificada, con altura y sin recurrir a ningún tipo de agresión.
En segundo lugar, quiero decirte que estoy en total desacuerdo con casi toda tu exposición(pero bueno, para eso se hizo esta propuesta, para debatir y reflexionar).
Me da la sensación de que tu argumento(y espero no faltar el respeto)huele a "espíritu adolescente" (parafraseando a Cobain), como cuando estábamos en la secundaria y consumíamos todo tipo de música y lectura alternativa (desde el punk hasta los fanzines, por dar un ejemplo) porque odiábamos el "sistema". Pero entonces cabe la pregunta: ¿de qué hablamos cuando hablamos de sistema?
¿sistema capitalista? ¿sistema socialista? ¿sistema aborígen? ¿sistema comunitario? Me parece que es una palabra muuuuy amplia como para reducirla en este espacio. Como nosotros (y casi todo el mundo) vivimos en un depravado sistema capitalista, vamos a circunscribirnos a esta realidad, que es la que vivimos cotidianamente. Es muy difícil resumir las reflexiones que se van disparando, pero en principio se me ocurren algunas como estas:
el discurso antisistema suena muy lindo, así como suenan lindas las palabras de Leon Trotsky en "La revolución permanente". Ahora bien, salvo que vivas en una isla o en el medio de la montaña o en los adentros de una selva o algún lejano campo, no hay manera de estar fuera del sistema. Trabajás, estudiás, comés, viajás en transportes, escribís en internet, todo esto gracias al medio que te lo permite realizar: el dinero. Y ese dinero lo generás dentro del sistema, te guste o no te guste. Podemos acordar en la idea de armar redes alternativas, seguro, de hecho lo trato de hacer con pequeñas cosas: compra de bienes alimentarios en la feria y en cooperativas, dejar de consumir en los grandes supermercados, no ir a macdonalds ni comprar coca cola: en fin, pequeñas batallas que uno libra todos los días para tratar de hacer un lugar mejor para vivir. Pero eso no me hace antisistema ni remotamente. Tampoco me convierto en un chancho capitalista. ¿Soy un engranaje más de la cadena? sí, y en eso estoy de acuerdo con vos. Pero la cadena sistémica capitalista tiene dos caras: una, la que trata de pensar un poco más en el ser humano, en los desprotegidos, en los que menos tienen (obviamente, con sobradas injusticias también) ,y la otra, que es la que hemos conocido por demás, que favorece a los grandes hijos de puta mundiales, con el arma de la represión a flor de piel, favoreciendo sólo a la pequeña clase oligárquica, dejando hambreada a millones y millones de personas.
En ese estado de cosas, podemos hablar y hablar de estar en contra del sistema o de situaciones prerevolucionarias, pero lamentablemente la vida pasa y en ese pasar, hay 2 grupos:"ellos" y los "otros" (no podes pelear contra la historia, así se fue generando el mundo) y si hay alguien del sistema que dice: "ok, tratemos de, al menos, emparejar un poquito la desigualdad", personalmente voy a apoyar esa decisión, porque si me quedo en el purismo intelectual,vienen los "otros" y, te aseguro, que vienen a cagarnos a palos y a meternos el miedo como lo han hecho históricamente. Pienso que mientras nos quedemos tirando piedras, los olvidados, los excluídos, los que sufren día a día, no pueden esperar que nosotros discurramos en purezas intelectuales. Desgraciadamente, necesitan la atención del "sistema".
Espero que podamos seguir esta muy interesante discusión.
Abrazo.

Fede dijo...

Si…no…bueno…
Estoy un poco de acuerdo y un poco no.
En primer lugar me alegro de que lo que escribí te haya hecho pensar en ese “espíritu adolescente” del que hablaste. Realmente no pretendía que se acercara ni un céntimo a un discurso “revolucinarucho”.
Sin embargo asumo que debe haber algo de eso, pues, mis últimos años de vida constituyen mi adolescencia y adolecer es estar en falta con aquello a lo que se aspira. Pero de ninguna manera hay odio hacia “el sistema”.
Y si, hablar de “el sistema” admite muchas posibilidades, pero vos me entendiste bien, hablo de éste sistema, global, capitalista, corporativo y deshumanizado, tan tan tan adolescente de integridad con la Tierra y todo lo que habita en ella.
Por supuesto que no pretendo que se me excluya de aquellos que tanto denuncian y luego consumen.
Creo que es también un error y parte de la gran mentira el creer que éste sistema es el único a través del cual se puede progresar y en esto deberán disculpar mi poca profundización pues es algo a lo que se le podrían dedicar varias horas.
Creo que hay una cruel picardía en hacerle creer a la gente que un gobierno puede al menos emparejar un poquito la desigualdad. Porque mientras se profesa ese discurso, la desigualdad va en aumento y mientras unos cuantos necesitados obtienen unas migajas de progreso (siempre a cambio de…) otros tantos no tan necesitados ven el progreso escurrírseles de las manos y al final lo que queda es una pila de mayores necesitados. El emparejamiento siempre se da entre los que poco tienen y los que tienen un poquito más, mientras que los que nada tiene, nada siguen teniendo y los que mucho, mucho más. Esa es al menos la práctica.
¿Qué nunca nadie intentó realmente justiciar las diferencias? No, está claro que muchos lo han intentado. Pero en esos casos siempre y ni una sola vez fue diferente, las botas salieron a la calle, desenfundaron palos y armas, encapucharon, secuestraron, torturaron y el “progreso capitalista” se llevó a cabo por la fuerza. Hay miles de ejemplos pero para que nombrarlos cuando todos bien sabemos que acá mismo en Argentina eso fue lo que pasó.
Hoy, sin embargo las cosas son diferentes, pero eso justamente tendría que hacernos actuar con más notoriedad, para que eso que es diferente no se pierda. Si nos quedamos en casa pensando que algo está cambiando, que otro va a resolverlo, nos vamos a despertar con que nos hemos engañado. Y ojo que no hablo de salir a las calle con pancartas de plaza a plaza, tampoco de correr a las sierras y esperar armados la oportunidad. Hablo de comenzar una lucha interna, de la que vos hablaste, esas pequeñas batallas, porque si es verdad que algo está cambiando, entonces debemos cambiar nosotros también para poder seguirlo, sino, lo dejamos pasar.

Nahue dijo...

Es un tema tan interesante como complejo. Los medios han manejado la información históricamente, siendo fieles a sus intereses económicos, que no son otros que los de los grandes grupos de poder.
En los últimos meses esto se vio reflejado en forma grosera. Empezando por Clarín que se dedicó a adjetivizar cualquier acontecimientos que haya en torno al gobierno –apoyos en forma negativa, protestas en contra en positiva- para beneficiarse a si mismo. Tal vez lo peor es que la mayoría de la gente no sabe los intereses que hay detrás. Léase Norma para tv, planta contaminadora de Papel Prensa , hijos –o h.i.j.o.s- de de la Sra. de Noble.
Al grupo Clarín se suman casos que son inentendibles como el de Jorge Lanata. ¿Qué le pasó? Se transformó en vocero de Carrio y protagonista de la calle Corrientes. Como dicen por ahí: “Neustard era tan mala leche, que dejó Lanata”
Otra cuestión es el debate sobre el sistema. Comparto con Fede que es un sistema deficiente y maldito; pero creo que el asunto es luchar para cambiarlo, por utópico que parezca. Sino nos quedamos sin hacer nada, tomando una postura de observadores pasivos. También me resultó interesante el concepto de pequeñas luchas.
Tal vez disiento con Diego en cuanto a Pino Solanas. Creo que él, a diferencia de otros, ha mantenido una postura a lo largo de su trayectoria; y es uno de las pocas figuras de la oposición que encuentra cosas positivas en el actual gobierno y las críticas que realiza son ciertas.
Por último, la posición tomada que tengo frente a este gobierno es compleja, como nos pasa muchos. Acepto que por reflejo salgo a defenderlo, es una cuestión de instintos. Cuando veo –en muchos casos- desde donde vienen las críticas y hacía donde van, la verdad es que me da miedo. Pero no puedo dejar de observar que hay cuestiones imposibles de aceptar (indec, Moreno, De Vido) .
Es más que saludable que discutamos estos temas, que se genere un debate; esta, también es otra pequeña lucha.